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¿Qué puede hacerse?
Se puede lograr un progreso considerable si el sector privado toma la delantera y trabaja con inversionistas clave para atacar el problema en dos frentes: de los pies a la cabeza y de arriba abajo. De los pies a la cabeza, la comunidad de negocios puede adelantar reformas y proveer a los inversionistas de incentivos a la inversión al desarrollar e implementar códigos de gobierno corporativo que respeten las prácticas internacionales y la realidad local. Como fue descrito anteriormente, Confecámaras ya ha hecho esto. Adelantar el gobierno corporativo de arriba abajo, requiere que el sector privado construya coaliciones y defienda las reformas de la legislación que rige el mercado de valores.
Una buena estructura de valores es un prerrequisito para la supervivencia y la prosperidad de la economía de hoy, competitiva a nivel global. Establece claras reglas de juego y protege a los inversionistas. Esto es esencial para cualquier mercado, pero tiene una importancia particular en hacer que el mercado Colombiano se levante del suelo, dado el panorama actual, que ha desalentado a los inversionistas. Más aún, el tener tal estructura va a contribuir al crecimiento económico y a la estabilidad política y social en Colombia. En Colombia, el 79% de las compañías son de mediano tamaño. Una buena estructura de valores proveerá a estas firmas de los incentivos necesarios para emitir acciones en el mercado, dándoles así la oportunidad para recaudar el tan necesitado capital. En otras palabras, la necesidad es urgente para que las ramas ejecutiva y legislativa creen y mantengan una sola y buena estructura basada en principios reconocidos internacionalmente.
Confecámaras y sus socios están tratando de acelerar la adopción del gobierno corporativo en Colombia defendiendo la reforma del cuerpo regulador y demostrándole a las firmas, a través de campañas de entrenamiento e información, que obedecer a buenas prácticas de gobierno corporativo –bien sea que sean obligatorias en los requisitos de inscripción o recomendadas en códigos corporativos– no es una carga, sino una herramienta efectiva de competitividad.
Estas medidas son esenciales para lograr establecer un sistema que esté abierto y sea justo para todos, aún los accionistas con los menores riesgos. Sólo al darle a toda una oportunidad igual, basada en la transparencia y la responsabilidad, de participar y tener éxito es que la tiranía de la minoría podrá ser desmantelada. Sólo entonces podrán los individuos y los empresarios tener una razón para creer que el mercado público de valores puede beneficiar a todos, y no solo a inversionistas calificados. Sólo entonces todo el mundo tendrá un riesgo genuino en el mercado.
Por estas razones, Confecámaras y sus socios han defendido la incorporación de las siguientes provisiones en el Proyecto de Ley del Mercado Público de Valores Nº. 108 de 2001, que se hundió por presiones políticas:
1. Directores o gerentes sombra. Aunque los altos ejecutivos de una compañía registrada tienen la responsabilidad de tomar decisiones basadas en los intereses de todas las partes afectadas (accionistas, inversionistas, etcétera), él o ella es a menudo cooperado por accionistas dominantes y por personas internas que ejercen su poder y sus recursos para afectar la decisión de la gerencia. Por esta razón, Confecámaras apoya la propuesta que haría legalmente responsable de sus decisiones. a cualquier persona que actúe como alto ejecutivo y lo(a) obligaría a rendir cuentas a la respectiva compañía, sus accionistas, inversionistas y demás partes afectadas.
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