La mera posibilidad de tomas tiene un incentivo positivo sobre la gerencia, pero también puede conducir al atrincheramiento de los gerentes. Estos disponen de un arsenal que les permite minimizar la posibilidad de éxito de una toma: a) “Poison pills” (píldoras venenosas) que permiten la emisión de acciones a precios reducidos en el evento de una toma. b) Elecciones escalonadas de junta directiva, lo que no permite el cambio total de la junta aun si la toma tiene éxito. c) Concentración de las acciones en manos de la administración en control, a través de recapitalizaciones.
A pesar de su amplia publicidad las tomas hostiles son solamente características de E.E. y U.U. y G.B.. Se estima que entre 1980 y 1995 casi el 10% de las empresas en la lista de “Fortune 500” fueron adquiridas en una toma que se inicio como hostil. En el R. U. se reportan 35 tomas hostiles exitosas en un periodo de 2 años en la década de 1980.
El movimiento reciente en pro de mejoras en el GC de las organizaciones apoya este mecanismo y sugiere que se deben dar garantías para su operación eficiente; tampoco aprueba que las empresas tomen medidas anti-toma como las descritas en el capitulo anterior. Una explicación plausible de porque este tipo de acciones no son comunes en otras economías es la propiedad accionaria cruzada presente en muchas empresas europeas y japonesas. La evidencia sobre el beneficio de largo plazo del mercado de control corporativo tampoco es concluyente.
Hacia el final de la década de 1990 se reporta un incremento importante de tomas hostiles en Europa continental.
La opinión sobre el beneficio de las tomas hostiles no es unánime. En principio gran parte del beneficio recae sobre los accionistas vendedores. Otro punto es que los retornos de largo plazo de estas operaciones parecen ser inferiores a los de mercado (Agrawal y Jaffe 1999). Holstrom y Kaplan (2001) en un recuento de la ola de tomas que caracterizó el mercado norteamericano reportan efectos positivos, y atribuyen el resurgimiento de las tomas de control en los 90s, mas no de las tomas hostiles, a un cambio en la posición de los gerentes, lo que hizo que las corporaciones en los 90s emularan los beneficios de las tomas hostiles y de las compras apalancadas.
c. La Competición en el Mercado de Productos
Un nivel de competencia adecuado asegura que los niveles de productividad de las empresas y el esfuerzo de los gerentes sean adecuados. Una firma donde esto no se cumpla puede caer en la bancarrota, debido a que su baja productividad se reflejará en un alto costo de capital. Aunque en el largo plazo el efecto tiene capacidad de disciplina, Jensen (1993) considera que puede originar grandes perdidas en valor para los accionistas antes de ser subsanado. Allen y Gale (2001), citando a Hart (1983) Scharfstein (1988) y Schmidt (1997), apuntan que bajo ciertas condiciones una mayor competencia puede generar incentivos negativos en el gerente. Con una mayor competencia los beneficios de una reducción de costos se reducen y pueden inducir al propietario a reducir la paga del gerente, quien en consecuencia reduce sus esfuerzos. Los mismos autores, sin embargo, mencionan un efecto positivo que debe tenerse en cuenta, con mayor competencia, solo los gerentes eficaces tendrán éxito, convirtiéndose la supervivencia de la firma en una señal de su capacidad.

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