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El lado negativo del salario variable es el incentivo que se genera en el gerente para manipular o influir tanto en los resultados de la firma como en el precio de la acción. Adicionalmente el gerente puede involucrarse en proyectos demasiado riesgosos, incrementando su ganancia esperada, si su riesgo personal financiero es limitado. Como en el caso de empresas que toman demasiados riesgos y reducen el valor de mercado de su deuda, los gerentes pueden beneficiarse del buen desempeño, pero sus costos por mal desempeño pueden ser demasiado reducidos.
Ejemplos del primer tipo de riesgo son los sonados casos de quiebra en los Estados Unidos. Bajo la indicación de su CEO (Chief Executive Officer) y Chairman of the Board, Worldcom registró cuantiosos costos como inversiones, resultando en una evaluación falsa del precio de la firma por parte del mercado. El caso de Enron es quizá un ejemplo de los dos tipos de riesgo, operaciones de alto riesgo y encubrimiento de pérdidas.
Aunque Jensen y Murphy (1990) documentan una relación positiva entre el nivel salarial y el desempeño, las grandes diferencias de salario entre presidentes de firmas Estadounidenses, Europeas y Japonesas (a favor de los estadounidenses) han generado dudas acerca de la efectividad de las juntas en este país. Murphy (1999), en un recuento de la compensación ejecutiva en empresas que hacen parte del S&P 500, encuentra que el pago en efectivo a ejecutivos se ha más que duplicado en términos reales desde 1970. Si se incluyen otros tipos de compensación, i.e. el ejercicio de opciones, este valor se ha más que cuadruplicado en el mismo periodo de tiempo. Lo cierto es que la sensibilidad del pago al desempeño se ha incrementado en el tiempo, apoyándose básicamente en el pago con acciones y opciones sobre acciones.
El incrementar el porcentaje de propiedad en manos de los gerentes puede tener un efecto negativo adicional. A medida que se incrementa la propiedad y bajo el supuesto de que los gerentes siguen obteniendo beneficios privados de control a expensas de los accionistas, el gerente puede resistir exitosamente (se atrinchera) intentos de toma de control, potencialmente benéficos para los accionistas.
La evidencia sobre el efecto de la propiedad accionaria de los insiders (gerentes) es interesante. Inicialmente un incremento de la propiedad accionaria del gerente en la firma se corresponde con un aumento en el desempeño de la firma, correspondiendo con el argumento de alineación de intereses. Incrementos sucesivos reducen el desempeño, sugiriendo que el efecto de atrincheramiento domina sobre la alineación de intereses; mayores aumentos en la propiedad cambian la tendencia nuevamente (Morck et al. 1988).
Como consecuencia de los excesos gerenciales ampliamente difundidos por los medios de comunicación, el congreso de E.E. U.U. aprobó la Ley Sarbanes-Oxley. Esta ley establece procedimientos contables y de auditoría mucho más rigurosos que los que existían, acabando con la autorregulación de la profesión contable y estableciendo responsabilidades penales específicas sobre gerentes que manipulen o falseen la información financiera. La legislación también contempla la regulación de las firmas de auditoria, las cuales estarán limitadas en los servicios que podrán ofrecer a las empresas, lo cual , supuestamente, elimina los conflictos de interés (como los que plagaron la relación Enron – Arthur Andersen). Entre los servicios que estas firmas no podrán prestar están los de banca de inversión y diseño e instalación de servicios de información financiera.
Según la nueva ley el comité de auditoría de la junta directiva debe estar conformado exclusivamente por directores externos (independientes) y será el responsable de contratar y vigilar los servicios de auditoría externa. Por lo menos uno de los miembros debe ser un experto financiero.

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