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Buenas prácticas de GC son importantes tanto en países en los que el financiamiento empresarial se hace fundamentalmente mediante un sistema intermediado (a través de bancos) como en países en los que el sistema es no intermediado. En el primer caso la evidencia empírica sugiere que los márgenes de intermediación están inversamente relacionados con la existencia de prácticas sanas de GC (Demirguc-Kunt y Huizinga, SF). Adicionalmente, estudios recientes indican que en el Japón, uno de los paradigmas del sistema intermediado, la mayor parte de los beneficios en la relación banco – empresa van a parar a los bancos quienes, quienes además de extraer rentas de las empresas mediante la participación en su dirección, inducen prácticas conservadoras sub optimas de inversión (Weinstein and Yafeh, 1998)16. La estrategia de la mayor concentración de la propiedad (en contraste con la amplia dispersión de las acciones), como la que caracteriza a las empresas familiares, puede compensar en algo la ausencia de prácticas sanas de GC, particularmente la de la protección adecuada a los accionistas minoritarios. Sin embargo, como se discutirá más adelante, tal estrategia tiene también sus costos y no debería considerase como substituto de una regulación que dé garantías satisfactorias de protección de sus recursos a los inversionistas minoritarios de la empresa. (Bolton and von Thadden, 1998)
b. Acceso al capital por parte de firmas nuevas
La búsqueda y establecimiento de mecanismos que garanticen una adecuada provisión de recursos financieros a las empresas que comienzan ha sido preocupación permanente en muchos países. En Colombia la creación hace algunas décadas del Instituto de Fomento industrial IFI, así como de las Corporaciones Financieras, son ejemplos concretos de respuestas que se han tratado de dar a este problema. En Europa la creación en la década pasada de los nuevos mercados accionarios (se crearon en países tales como Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido), la cual se hizo tomando como referencia el éxito alcanzado por las nuevas firmas tecnológicas en el mercado NASDAQ de Estados Unidos, refleja también la búsqueda permanente de tales mecanismos.
Rajan y Zingales en su estudio de 1998 confirman efectivamente que tener un sistema financiero desarrollado (lo cual implica tener sanas prácticas de GC) es particularmente importante para facilitar el crecimiento de firmas nuevas y de empresas en sectores que generan alto valor agregado. En otro estudio en que se analizan datos de 65 países (Wurgler, 2000) se encontró que factores como la información disponible sobre empresas especificas y la protección de los accionistas minoritarios (típicos de los que comprende el Gobierno Corporativo- ver Capítulo 1) están positivamente relacionados con el flujo de recursos hacia industrias en crecimiento y la desinversión en industrias en declive. En tal estudio se encontró que países con mercados financieros desarrollados, aunque no invierten a tasas significativamente mayores, si asignan sus recursos de capital de una mejor manera (Ibid, p. 188)
c. Atracción de recursos internacionales estables
Países como Colombia se caracterizan, entre otros, por una ausencia crónica de recursos financieros de largo plazo. En el sistema económico globalizado de comienzos del siglo XXI los recursos fluyen en cantidades y velocidades que eran inimaginables hace solo unas pocas décadas. Existe una creencia ampliamente compartida (ver, por ejemplo, OECD 1999) de que la existencia en un país de prácticas sanas de GC son esenciales para crear confianza en los inversionistas nacionales e internacionales y, consecuentemente, para atraer capitales estables y de largo plazo.
Un conjunto amplio de estudios empíricos recientes muestran que los países con mejores sistemas de GC son los que derivan mayores beneficios de la gran movilidad actual del capital internacional (revisión de estos trabajos se encuentran, entre otros, en Dyck, 2001 y Becht, Bolton and Roel, 2002). Estudiando específicamente a los inversionistas institucionales de Estados Unidos, Bradshaw, Bushee and Mille (2002) encontraron que estos invierten preferencialmente en países extranjeros en los que las empresas utilizan principios contables similares a los de ese país (“Encontramos que firman que exhiben más alto grado de conformidad con los principios de contabilidad que se aplican en USA (US GAAP) han recibido significativamente mayores niveles de inversión patrimonial por parte de firmas Estadounidenses”. Con respecto a este aspecto central del GC, el de la información financiera, es importante anotar que otro estudio reciente encontró clara evidencia de que la adopción de normas contables internacional mente reconocidas como los GAAP de los Estados Unidos o las Normas Internacionales de Contabilidad (NICs) por parte de las empresas inscritas en las nuevas bolsas de valores de Alemania (Neuer Markt) de Francia (el Noveau Marché) y de Italia (Nuovo Mercato) incrementaban substancialmente su capacidad para conseguir capital patrimonial en las nuevas Emisiones Públicas Iniciales (IPOs) de valores que realizaban (Bottazzi y Da Rin (2001))

16 Weinstein and Yafeh concluyen que vínculos cercanos con un banco mejoran el acceso de una firma al capital, pero no van necesariamente acompañados de mayores utilidades y de tasas de crecimiento más altas. Dichos autores muestran que antes de la liberalización financiera del Japón en los años ochenta, las empresas pagaban costos muy elevados por el privilegio del acceso a la financiación bancaria. Con la liberalización las firmas japonesas tuvieron acceso más fácil a los mercados financieros internacionales e incrementaron su financiación a través de bonos y acciones, lo cual ha aliviado parcialmente la situación descrita antes. |